El sueño viajero

Desde que tengo memoria paso mis veranos en una carpa estacada frente a algún paisaje. Los integrantes fueron cambiando, los paisajes también. Primero toda la familia, después la familia se achicó, amigos que no conocía tanto, amigas que son hermanas, compañerxs de vida y también en soledad.

Desde hace un tiempo tengo una sensación en el cuerpo y una idea en la cabeza: el mundo es algo más.

Desde hace varios años que me digo a mi misma, cuando termine la carrera voy a salir a descubrir qué más es el mundo. A fines del 2016 me recibí de Técnica en Recreación y Tiempo Libre y aunque podría haberme ido, los sueños se toman su tiempo para desperezarse, así que le di su tiempo y en Julio del 2017 salimos a la ruta, mi sueño y yo.

El plan: viajar por Latinoamérica para descubrir qué es ese otro mundo que me late bien adentro, para encontrar otras formas de mirarnos, para zambullirme en la profundidad de comprender que el otro es otro y hay “otros mundos posibles”.

Quien soy

¿Quién soy? ¿Quién soy para mí y quién soy para los demás? ¿Quién creo que soy y quién quiero ser? ¿Quién soy ahora y quién fui? Soy todas al mismo tiempo.

Soy yo la mayor parte del tiempo incluso cuando me gustaría haber sido otra.

Soy las cosas que me gustan, soy mis miedos y mis sueños, soy el tiempo y los lugares que tengo para ser, soy mi cuerpo. Soy compañera, hija, nieta, sobrina, tía, amiga, hermana, estudiante, coordinadora, docente.

Soy un mar de incoherencias que se enredan y desatan pregunta tras pregunta.

Soy mi película preferida con un té con leche un día de frío, soy las ganas de mudarme a una casa grande, soy los viajes que hice al norte y al sur y los que sueño hacer, soy un grupo que juega en un patio, soy los personajes que actúo sobre el escenario, soy un disco original y un libro usado, soy el miedo a decepcionar a los que quiero.

Soy mi cara de dormida en la mañana, y mi sonrisa desordenada cuando me doy cuenta que estoy creciendo. Soy mis sueños revolucionarios plantados en mi primera casa.

Soy mi vida tanto como quiero vivirla.

Y también soy esa soledad que se me enrolla en el pecho cuando algo no sale tan bien como esperaba. Y sobre todo soy 

Este Blog

Mi mamá me enseño un proverbio que dice “ Lo que sucede, conviene”. Desde que el sueño viajero tuvo fecha se fueron sucediendo una serie de hechos que de una forma u otra me convencieron de que tenía que abrir un blog y compartir mi experiencia.

Como una cadena de favores, dos amigos del alma me regalaron “Días de viaje” de Aniko Villalba, acompañado del comentario “ como escribe esta chica nos hace acordar a vos y no aguantamos a tu cumpleaños”. Me devoré el libro, lo compré, lo regalé, recomendé y presté el mío en pocos meses.

Un día leí un comentario en el muro de una amiga que hacia mucho que no veía, interpreté que se iba de viaje y no sé bien porqué le escribí. A los minutos ella eliminó la publicación.

Nos reencontramos y empezamos a palpitar juntas nuestros sueños. Como la flecha que marca el norte de la brújula un día me dijo: pensá nombre para el blog que en la semana lo hacemos. Este compañero no sería posible sin ella.

Dos semanas antes de que el sueño empiece, la ansiedad se tiñó de dolor con el viaje bastante más largo y sin destino conocido de mi abuela. Y entonces como el empapelado de estrellas que tenía me hermano en su viaje con el que hacíamos viajes espaciales, los puntos se unieron formando esta galaxia: la vida y la muerte son las dos caras de la misma moneda, y una no tiene sentido sin la otra. Somos los relatos que construimos, la esencia que transmitimos de nosotros mismos, polvo de estrellas.

No puedo delimitar lo que este blog va a tener, pero si decir que es lo que quiero compartir, de la manera en que puedo plasmarlo: las vivencias hechas relato.

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